martes, 26 de mayo de 2015

Las dos caras de una misma moneda



Vivimos en un mundo dual donde predominan los juicios y prejuicios. Lo fácil que nuestra mente bascula del blanco al negro, de arriba a abajo, de feo a bonito, de gordo a flaco y sobre todo entre bueno y malo.
Hay que diferenciar entre un mundo dual y la dimensión en que vivimos, pues la dimensión en la que estamos para nada es dual, somos nosotros la que la vivimos dualmente.
No es nada nuevo para algunos de vosotros esto que expreso. Fuera de la dualidad del sistema de creencias de nuestra mente hay dos bloques claros de personas que caminan en nuestra amada Gaia.
En el Libro III de Gnosis de Mouravieff, se refiere varias veces a la coexistencia de dos razas esencialmente diferentes. Debemos enfatizar el hecho de que desde el punto de vista esotérico, el último término no tiene significado despectivo. “ …Las Escrituras contienen más de una referencia a la coexistencia en nuestro planeta de estas dos humanidades – que son ahora similares en forma pero distintas en esencia”.
Una de ellas serían unos seres que llevan experimentando la tercera dimensión durante suficientes reencarnaciones como para haber conectado con su corazón. Viendo todo lo que les rodea desde la comprensión que otorga el conocimiento de uno mismo. Seres espirituales en cuerpo y alma. Donde su prioridad es la totalidad desde su apertura de conciencia y su amor a todo lo que le rodea. Caminan respetando y comprendiendo las leyes del universo.
El otro grupo, nuevo en tercera dimensión, con aún las funciones conciénciales de segunda dimensión, su máxima es el poder, el dinero, la fama, la manipulación, etc. con la característica de tener activos únicamente los tres chakras inferiores, pues el resto aún no los tienen. Este grupo sin empatía por los demás suelen tener puestos de poder pues es lo único que entienden pues viven sin comprender el sufrimiento del otro. Viven desde un continuo Yo anclado en lo más profundo de su ego.
Debemos vivir teniendo el corazón como brújula. El conocimiento es la única herramienta válida que tenemos para poder comprender todo lo que está pasando. Comprender que en la quietud tendremos las infinitas posibilidades para tomar decisiones con consciencia.
Vivir en la dualidad no es una opción para aquellos que viven desde el corazón.

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